La dimensión Postdigital ( II )

POST-DIGITAL II

Al ser el término postdigital relativamente reciente, como expuse en la primera parte de este post, queda sujeto a cierta polisemia alrededor de su concepción. Por ende, la diversificación de perspectivas que lo retoman y explican a partir de diversos ámbitos de estudio han contribuido a ampliar su horizonte, aunque teniendo más o menos clara su esencia: asumir lo digital. A continuación listaré algunas ideas sobre el tema, provenientes de diferentes autores, que nos permitan construir nuestra propia perspectiva en torno al discurso postdigital vigente.

Concepciones del postdigitalismo en la última década

El término postdigital ha entrado recientemente en uso, en primer lugar en el discurso aplicado a la práctica del arte digital y por extensión, a otras prácticas comunicativas como el periodismo o el marketing publicitario. Este vocablo señala de manera significativa el cambio en la manera de relacionarnos con las tecnologías digitales […]  El concepto postdigital no pretende describir una vida después de la digital sino que, más bien, trata de detallar la oportunidad de hoy en día para explorar las consecuencias de lo digital y la era de la informática. Se apunta, en resumen, a una actitud que está más preocupada por la dimensión humana que por la digital propiamente dicha.

A finales del siglo XX la tecnología abandonó los laboratorios y se derramó por el mundo. En pocos años nos vimos rodeados de “máquinas digitales”,  “comunicación digital”, “diseño digital” y hasta de una “economía digital”. Hoy estamos atravesando el momento de transición, el pasaje de una tecnología que era new (y por lo tanto muy visible) en las décadas de 1980-1990 y que por ello requería un adjetivo específico. Cada día que pasa esa misma tecnología se vuelve más invisible. Estamos asistiendo a la rápida muerte del objetivo “digital”.

Lo “postdigital” en el futuro podrá adjetivarse de otra manera, quizás anteponiendo el prefijo “pre”, pero por ahora es demasiado temprano para saberlo.

Posteriormente, Hugo Pardo Kuklinski, autor del libro, presenta su postura acerca del postdigitalismo

Son precisamente las empresas e instituciones capitalistas las que redefinieron el digitalismo de la segunda mitad del siglo XX, haciéndolo omnipresente […] El digitalismo ha creado patrones sociales de acceso a la información que han configurado la gestión del conocimiento […] Estos patrones se han integrado definitivamente en una sociedad que avanza hacia otra nueva evolución tecnológica que denominó provisoriamente postdigitalismo.

Actualmente, la palabra digital se ha tornado muy confusa porque quienes la utilizan no acostumbran a hacer diferencia entre los flujos de información y las tecnologías utilizadas […] Es evidente que el término digital ha perdido capacidad de categorización […] Lo digital se convirtió en la norma y el digitalismo abarcó todo el discurso tecnológico.

Con vocación de meme pero a sabiendas de cierta precariedad conceptual, quizá sea hora de inaugurar la segunda década del siglo XXI dando la bienvenida al postdigitalismo. La economía postdigital se define por la ubicuidad de los flujos digitales en las transacciones informacionales.

En la teoría crítica contemporánea, un post o un after precediendo a una palabra aportan un carácter dialéctico, nunca cronológico, al término que va a continuación […] Se trata de un modo característico de entender y procesar, a menudo contemporáneamente o, como mucho, en su fase más madura y tardía, la circunstancia que sucede al prefijo.

Cuando empleo el término postdigitalidad no me refiero en absoluto a que el arte digital esté siendo —o vaya a ser— relegado por novedades analógicas o, menos todavía, como algunos pensadores han pretendido, un regreso a la seguridad de “lo real” tras una pasajera fascinación por “lo virtual”. Cultura postdigital es, en mi opinión,  aquella que produce una sociedad que ha asimilado lo digital como parte del mundo “natural” (nada “frío” e “irreal”, sino pura materia y pura vida, con sus molestias y sus imperfecciones), de tal modo que lo digital deja de ser el medio supremo de las artes o un objetivo artístico en sí mismo, se hibrida espontáneamente con lo analógico y, a partir de ese momento, hace volar por los aires la dualidad “analógico/digital” que, en cierto modo, se había convertido en la continuación por otros medios —y a través de otros medios— de la aberrante separación moderna entre naturaleza y artificio.

Deberíamos empezar a pensar en nuestro futuro postdigital, cada vez más presente, el que se abre cuando abandonamos la obsesión y fascinación por la tecnología y empezamos a vivir en un mundo completamente transformado por sus consecuencias.

  • En el blog de Rusell Davies hallé un par de posts (12) de los cuales obtuve una idea central…

Post Digital was intended as a possible condition we might get to. A place where we’re able to evaluate digital and analogue tools equally and fairly, from a position of equal familiarity and expertise.

  • David M. Berry pone a nuestra disposición, en su blog, artículos (12345) interesantes sobre el tema de los cuales extraje los siguientes aportes…

Today the digital is hegemonic, and as such is entangled with everyday life and experience in a highly complex, messy and difficult to untangle way that is different from previous instantiations of the digital […] In the midst of a world which has become blurred and ungraspable, the post-digital ornament becomes a primary element, a cultural analytics that provides connection and a sense of cohesion in a fragmentary digital experience […] Thus, the post-digital is represented by and indicative of a moment when the computational has become both hegemonic and post-screenic.

Con relación al trabajo de Bruno Latour, nos dice lo siguiente…

Latour’s  first move was to deny the specificity of the digital as a separate domain as such, highlighting both the materiality of the digital and its complex relationship with the analogue. He described both the analogue structures that underpin the digital processing that makes the digital possible at all (the materials, the specific electrical voltage structures and signalling mechanisms, the sheer matter of it all), but also the digital’s relationship to a socio-technical environment.

 […] In the digital era, everything outside the digital environment is starting to be perceived as outdated or irrelevant – particularly by the younger generation.

There is no one-way street from analogue to digital; rather, there are transitions between the two, in both directions. Digital is the paradigm for content and quantity of information; analogue is the paradigm for usability and interfacing.

  • En What is Post-digital?, Florian Cramer hace un análisis particularmente interesante del origen y definición del término Postdigital…

The concept of ‘post-digital’ as defined by Cascone ignored such technical-scientific definitions of ‘analog’ and ‘digital’ in favour of a purely colloquial understanding of these terms […] From a strictly technological or scientific point of view, Cascone’s use of the word ‘digital’ was inaccurate. This also applies to most of what is commonly known as ‘digital art’, ‘digital media’ and ‘digital humanities’. Something can very well be ‘digital’ without being electronic, and without involving binary zeroes and ones. It does not even have to be related in any way to electronic computers or any other kind of computational device.

Conversely, ‘analog’ does not necessarily mean non-computational or pre-computational. There are also analog computers. Using water and two measuring cups to compute additions and subtractions – of quantities that can’t be counted exactly – is a simple example of analog computing.

‘Digital’ simply means that something is divided into discrete, countable units – countable using whatever system one chooses, whether zeroes and ones, decimal numbers, tally marks on a scrap of paper, or the fingers (digits) of one’s hand – which is where the word ‘digital’ comes from in the first place; in French, for example, the word is ‘numérique’. Consequently, the Roman alphabet is a digital system; the movable types of Gutenberg’s printing press constitute a digital system; the keys of a piano are a digital system; […] floor mosaics made of monochrome tiles are digitally composed images. As all these examples demonstrate, ‘digital’ information never exists in a perfect form, but is instead an idealised abstraction of physical matter which, by its material nature and the laws of physics, has chaotic properties and often ambiguous states.

Conversely, ‘analog’ means that the information has not been chopped up into discrete, countable units, but instead consists of one or more signals which vary on a continuous scale, such as a sound wave, a light wave, a magnetic field (for example on an audio tape, but also on a computer hard disk), the flow of electricity in any circuit including a computer chip, or a gradual transition between colours, for example in blended paint. Therefore defines analog as “undifferentiated in the extreme” and “the very antithesis of a notational system” […] The structure of an analog signal is determined entirely by its correspondence (analogy) with the original physical phenomenon which it mimics.

Entonces, ¿a qué se refiere el término postdigital desde la perspectiva de Cramer?…

‘Post-digital’ thus refers to a state in which the disruption brought upon by digital information technology has already occurred. This can mean, as it did for Cascone, that this technology is no longer perceived as disruptive. Consequently, ‘post-digital’ stands in direct opposition to the very notion of ‘new media’ […] describes a perspective on digital information technology which no longer focuses on technical innovation or improvement, but instead rejects the kind of techno-positivist innovation narratives exemplified by media such as Wired magazine, Ray Kurzweil’s Google-sponsored ‘singularity’ movement, and of course Silicon Valley. Consequently, ‘post-digital’ eradicates the distinction between ‘old’ and ‘new’ media, in theory as well as in practice.

More pragmatically, the term ‘post-digital’ can be used to describe either a contemporary disenchantment with digital information systems and media gadgets, or a period in which our fascination with these systems and gadgets has become historical. […] In this sense, the post-digital condition is a post-apocalyptic one: the state of affairs after the initial upheaval caused by the computerisation and global digital networking of communication, technical infrastructures, markets and geopolitics.

  • Finalmente, cabe mencionar que la postdigitalidad se ha hecho presente como discurso de marketing.  En un artículo de Forbes titulado Up Next: A Post-Digital World (2009), se menciona lo siguiente:

In this time, digital tools and services are blended with analog ways of life. In other words, consumers want the real and the virtual to co-mingle in a seamless way. Marketing success in this age will mean companies must combine and leverage the full spectrum of marketing levers online and off. Communities should exist online–and be enabled in the real world.

Cómo entiendo la noción “postdigital”

El uso común del término “digital” tiende a ser metonímico, de tal forma que cualquier cosa relacionada literal o figurativamente a la parafernalia tecnológica tiende a ser denominada digital. Es un término tan tergiversado que se utiliza para decir todo y nada a la vez. Esta carencia en su concreción, aunada a su ubicuidad exacerbada, conduce a un hecho implacable: “lo digital cada vez dice menos porque todo se está digitalizando”, tal como sostiene Scolari.

Lo postdigital, entonces, entra en vigor cuando lo digital se va haciendo transparente, se va asimilando y, por ende, perdiendo su enigmática pantalla frente al usuario de manera progresiva, de tal suerte de que el cuestionamiento de si algo es o no es digital deja de ser relevante. En síntesis, el ser humano asume lo digital en vez de maravillarse de ello.

Bajo este contexto, podemos observar que la fragmentación de lo digital se ve rebasada por la integración de lo postdigital, que tiende a la conexión intermitente de realidades (analógicas y digitales) a nivel experiencial y nos permite apreciar un entorno aún más complejo e interconectado. Siendo así, el discurso tecnológico, que ha establecido una mítica ruptura entre el bit y el átomo (a pesar de que el bit siempre ha estado vinculado al átomo por su dependencia del mundo físico) se debilitaría en cierto modo.

En mi opinión, y basado en la investigación que he realizado en los últimos años, la noción (provisoria) “postdigital” es útil para contextualizar una transición necesaria entre términos de realidad. Es decir, anida dos ámbitos (analógico y digital) ideologizados innecesariamente como antagónicos, para crear un tercer ámbito de carácter multidimensional, una especie de hiperespacio (espacio ampliado), el cual nos da indicios de madurez en nuestra concepción de aquello que llamamos realidad, ¿no lo crees?

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2 comentarios en “La dimensión Postdigital ( II )

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