Realidad Aumentada vs. Realidad Virtual

Google glass Oculus rift

A raíz de la renaciente popularidad de la Realidad Virtual en el sector comercial, es posible que las empresas de Realidad Aumentada comiencen a preguntarse qué hacer para contrarrestar la situación y no quedar relegadas. La carrera por el futuro de nuestra mediación tecnológica parece complicada, tomando en cuenta la cantidad de dinero y tiempo que las empresas de ambos sectores han invertido en la investigación, experimentación y desarrollo de dispositivos y software para echar a andar la industria del futuro.

Entretenimiento, ocio, información y productividad son conceptos que giran en torno a dicha industria, razón por la cual podemos prever que será una industria de industrias, un eje articulador para el desarrollo de la sociedad en múltiples niveles. Teniendo en mente esto, podemos esperar que la premisa de Negroponte llegue a estar más vigente que nunca:

Computing is not about computers any more. It is about living.” – Nicholas Negroponte

En esencia, el punto central de este post es explicar  que la aparente contraposición entre estas dos tecnologías (o términos de realidad, como las denominé en mi tesis) no es algo real en sentido estricto. Y, en el caso de que lo fuera, tal confrontación tendría su raíz en un conflicto de carácter económico, simple interés comercial.

Ambas tecnologías tienen un gran potencial con posibilidad de desarrollo sobre campos de aplicación distintos. Mientras que la Realidad Aumentada pretende no desconectar al usuario de su realidad física, sino más bien ampliarla con información digital; la Realidad Virtual tiene la finalidad de adentrar al usuario en una realidad alterna, ajena a la realidad física.

¿Qué implicaciones tiene a futuro la implementación de ambas realidades en el devenir cotidiano? Nada más y nada menos que la creación de un nuevo orden o estado de realidad. Para explicarlo, lo mejor será hacer una breve disección del escenario que planteo respondiendo a las siguiente preguntas:

  • ¿Quién será el sujeto principal? El usuario, que al mismo tiempo es consumidor y productor.
  • ¿Qué objetivo tendrá? Modificar la experiencia vital.
  • ¿Cómo lo logrará? A través de la mediación tecnológica “producida”. Tanto la Realidad Aumentada como la Realidad Virtual son expresiones de ello.
  • ¿Cuándo podrá hacerlo? En el momento en que se requiera, hablamos de una producción en tiempo real.
  • ¿Dónde se llevará a cabo? En donde sea, la ubicuidad es su estandarte.
  • ¿Por qué podría ocurrir este escenario? Es la pregunta más compleja. Entre una infinidad de posibles respuestas, hoy opto por una que implica la relación sinérgica entre los siguientes factores: 1) por una lado, la inercia tecnológica imbatible, impulsada por poderes económicos insaciables; 2) por otro lado, la amplia frustración social, fruto del fastidio con el mundo actual. Ambas condiciones plantean el marco perfecto para la construcción de realidades alternativas a la vigente.

El escenario luce tan emocionante como incomprensible, plagado de expectativas e incertidumbre. Tanto el sector de la Realidad Aumentada como el de la Realidad Virtual están invirtiendo hoy en la cimentación de un vasto campo de posibilidades tecnológicas. Aunque de momento cada una tiene objetivos diferenciados y un camino de desarrollo distinto, aparentemente distanciado, a la larga podrían comenzar entrelazarse ya que, conceptualmente, provienen de una misma lógica.

Si en el futuro este entrelazamiento se concretara, tendría que obedecer, en términos funcionales, a los siguientes criterios:

  1. Las necesidades del usuario. Estas son variables en función del contexto en el que se encuentre.
  2. Un gradiente de inmersión virtual. Debido a la variabilidad en las necesidades del usuario, es posible que en el futuro se hallen mecanismos tecnológicos para ajustarse a ella de manera progresiva. Para explicarme, pensemos en la siguiente situación:

Imagina un día cualquiera en el que despiertas como de costumbre. Te incorporas y desplazas al espejo para ponerte tus lentes de contacto de inmersión virtual, hasta aquí todo es normal. Una vez puestos, comienzas con la rutina diaria mientras recibes actualizaciones de tus redes sociales, de manera que las notificaciones que observas no obstruyen el contacto visual con el espacio físico, son simplemente proyecciones “en el aire” que no entorpecen tu rutina.

Llegada la hora del desayuno te sientas a la mesa y, a diferencia del caso anterior, ahora tu campo visual está obstruido por un entorno virtual ubicado en la parte superior, en el cual contemplas vía streaming las últimas noticias.  Terminas de desayunar y sales apresurado a la oficina. Subes al automóvil, el cual es autónomo, razón por la cual puedes tranquilamente sumergirte en un entorno virtual para jugar una partida de videogames camino al trabajo.

Bajas del vehículo y en el breve camino hacia la oficina decides desconectarte para interactuar con los compañeros de trabajo sin obstrucción alguna. No obstante, al entrar al edificio ves a distancia una mujer desconocida que encuentras particularmente atractiva, y no es hasta que activas el reconocimiento facial que te percatas de su nombre y puesto dentro de la empresa. Será tu nueva jefa. Inmediatamente sigues de largo a tu cubículo, el cual tan solo es un conjunto de paredes blancas con una silla en medio. Te sientas y en seguida experimentas una inmersión total en tu espacio de trabajo; todo queda a tu disposición.

Lo que te quiero decir con este breve ejemplo es que, con el tiempo, las marcadas diferencias que hoy hacemos entre Realidad Aumentada y Realidad Virtual desaparecerán, y lo que tendremos como resultado es un continuum experencial que fluya de lo analógico a lo virtual, y viceversa, tan solo en función del contexto y necesidades del usuario. Es a lo que llamo Smart Experience.

Si lo pensamos en términos comerciales, es una expresión que lleva el concepto “on demand” a sus últimas consecuencias.  El gran media personalizado que esperan los estudiosos de los medios y la experiencia centrada en el usuario que aclaman los diseñadores de interfaz.

Imaginemos este mismo escenario pero con una tecnología aún disruptiva, basada en implantes oculares o cerebrales que estén biotecnologicamente conectados a nuestro cuerpo e internet. Aunque algunos lo duden, vamos en ese camino, pero eso es otra historia.

¿Crees que la Realidad Aumentada y la Realidad Virtual estan en conflicto? Dímelo en los comentarios!

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