Hacia un Texcoco digital. Repensando la ciudad como una Smart City

Después de unos meses de ausencia decidí retomar mi blog con un tema de eco global, transladado a nivel hiperlocal. Quiero hablar sobre el concepto smart city (ciudad inteligente), tan en voga actualmente, pero proyectado sobre Texcoco. Si bien no es un concepto nuevo, está tomando cada vez mayor relevancia mundialmente por varias razones, entre ellas destaco su principio de sostenibilidad, dados los problemas ambientales que hoy tenemos, y su vocación digital, que busca conectar espacio, ciudadanía y gobierno bajo una capa informatizada con muchas potencialidades de las cuales hablaremos posteriormente.

Entrando en contexto: 1 ciudad histórica + 1 aeropuerto high-tech

“Baños de Netzahualcóyotl”, espacio prehispánico texcocano

Parece que cada vez que entra en vigencia un nuevo gobierno, en cualquier entidad de México, piensa a corto plazo; le basta con hacer unas cuántas obras benéficas que sirvan de pantalla para poder tomar la mayor cantidad de recursos económicos posibles e irse sin mayor trascendencia. No obstante, la situación que enfrenta actualmente Texcoco es muy específica, y por lo tanto, me parece que exige un gobierno con vocación y criterio pero, sobre todo, con proyección e inteligencia para diseñar, intervenir y reconstruir una ciudad que haga frente a los cambios que están por venir.

¿A qué cambios me refiero? A los que “naturalmente” se originan cuando el aeropuerto más importante de un país se construye de manera colindante a una ciudad histórica.

Dato: Cabe resaltar que Texcoco, históricamente hablando, tiene legado. Para el historiador estadounidense William H. Prescott, Texcoco fue la “Atenas del mundo occidental”, mientras que Netzahualcóyotl, el “Dracón del Nuevo Mundo”. Hablamos de una urbe con la capacidad de albergar y desarrollar la cultura, la ciencia y la tecnología de su época en este hemisferio del mundo.

Quizá la clave radica en que los ciudadanos y el gobierno de Texcoco sepamos aprovechar la coyuntura, porque las condiciones que se están gestando en este momento invariablemente conducen a tomar una decisión y optar por cualquiera de los siguientes escenarios:

A) Permitir que este proyecto (nuevo aeropuerto), que ya es un hecho gestado a nivel federal, determine las condiciones futuras de Texcoco, o;

B) Tomar cartas en el asunto y sacar provecho de dicho proyecto, rediseñando esta ciudad histórica (Texcoco) en beneficio de sus ciudadanos y en sinergia con el nuevo aeropuerto.

Como se habrán imaginado, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) representará, sin duda, un cambio radical en la zona y, como en cualquier proceso disruptivo de esta índole, se presentará un punto de inflexión donde será necesario decidir por convicción y estrategia, tanto ciudadanos como servidores públicos, qué camino nos lleve a buen puerto y evitar así ser solamente un decadente efecto colateral de dicho evento.

No obstante, antes de hablar sobre Texcoco como proyecto, aterricemos algunos datos sobre el nuevo aeropuerto para contextualizar la situación:

El proyecto contará con un bosque metropolitano de 670 hectáreas, además de las obras hidráulicas para tener 24 plantas de tratamiento de agua; para esto se contempla una inversión de 17 mil millones de pesos, de los 169 mil que se invertirán en la nueva terminal, a fin de alcanzar la capacidad de almacenamiento hidrológico que requiere esa región de la ciudad.

La nueva terminal aérea se construirá en un terreno de 12 mil 500 hectáreas, de las cuales 4 mil 430 hectáreas corresponderán al nuevo aeropuerto. La primera etapa permitirá contar con tres pistas para mover a 50 millones de pasajeros cada año en 550 mil operaciones anuales y se pretende que al terminar el proyecto haya seis pistas para trasladar hasta 120 millones de pasajeros. La autopista Peñón-Texcoco se convertirá en el principal acceso al NAICM y por ello se ampliará de cuatro a 10 carriles. Cifras

Aeropuerto

Zona prevista para el Nuevo Aeropuerto

Aquí les dejo la página web oficial del nuevo aeropuerto por si quieren ahondar más en el proyecto.

Nos podemos dar una idea más aproximada de la planificación del aeropuerto en la imagen de la derecha, en la cual se observa, en un primer momento, la ubicación del aeropuerto exclusivamente y, en un segundo momento, como luciría en conjunto con el desarrollo ecológico previsto.

Es indudable que una obra de estas magnitudes transforma todo un ecosistema a su alrededor. Las condiciones territoriales, sociales, urbanas, económicas, ambientales, etcétera, no volverán a ser las mismas. Asimismo, el tráfico promedio de gente al día será extraordinario. Es por ello que Norman Foster, arquitecto británico de renombre internacional especializado en aeropuertos y co-diseñador de esta obra aeroportuaria, asume que…

…un aeropuerto es algo más que aeronaves y movimiento. Es un catalizador para el desarrollo

¿A qué tipo de desarrollo se refiere? A un desarrollo multidimensional, como veremos más adelante.

Mapa-de-la-zona

Relación geográfica entre el Nuevo Aeropuerto y Texcoco. La línea amarilla representa la autopista Peñón-Texcoco

¿Por qué repensar Texcoco como una Smart City?

Respuesta: ¿Y por qué no hacerlo? Con frecuencia temas como este conllevan polémica porque la tecnología trae consigo cambios en las diferentes estructuras de una sociedad. Sin embargo, las ciudades inteligentes (Smart Cities) son un concepto tan amplio, experimental y propositivo que vale la pena explorarlo. Debido a su potencial está identificando a las ciudades contemporáneas más emblemáticas de principios del siglo XXI.

Conjunto de cualidades (estandarizadas) que caracterizan una Smart City

Las tecnologías de conexión están transformando todos los aspectos de la vida en la ciudad, poniendo énfasis en cómo las ciudades y sus ciudadanos interactúan. En términos conceptuales, podemos imaginar la ciudad como una gran interfaz, lo cual significa que es el punto de contacto que vincula el espacio y sus habitantes, además de ser el escenario donde se llevan a cabo los procesos comunicativos que nos convierten en una comunidad. Lo que cabe resaltar de este espacio físico (llamémoslo interfaz ciudad) es que ahora, debido a los avances tecnológicos principalmente, puede ser extendido a través del espacio virtual.

La creación de ciudades inteligentes aún no es algo tan común como podría pensarse porque implica grandes retos económicos, administrativos, sociales y tecnológicos. En Latinoamérica pocas ciudades tienen esta denominación, pero en países como Brasil, México y Colombia se está incursionando en este proceso que consta básicamente de tres fases, según explica Cisco, empresa líder en este sector:

1 Expansión En la primera fase las ciudades expanden sus sistemas existentes y su habilidad para establecer conexiones más relevantes y valiosas basadas en las estructuras que tienen en ese momento. Como ejemplo: Smart Parking Solutions a través de app y sensores que transforman la experiencia de los ciudadanos, ayudándolos a hallar fácilmente un lugar de estacionamiento cerca de donde compran, comen o se entretienen.

2 Mejoramiento En la segunda fase las ciudades comienzan a utilizar sus datos para mejorar la manera en que los servicios son entregados a través de soluciones de disponibilidad móvil. De tal forma que mientras la toma de desiciones mejora, también lo hace la calidad de los servicios.

3 Transformación de la infraestructura tecnológica En la tercera fase, a través de infraestructura tecnológica (como una red de sensores interconectados que brindan información contextual) es posible comenzar a predecir  acontecimientos en la ciudad y tomar medidas de prevención que contribuyan en su armonía, mantenimiento y mejoramiento, convirtiendo la información en acción.

El proceso que describe Cisco omite grandes factores, sobre todo de tipo social y gubernamental, debido a que es una corporación de visión tecnocrática con un positivismo tecnológico inherente. En este sentido, el ciudadano es más bien visto como usuario. No obstante, nos permite entender la progresión tecnológica del proceso de transformación de una Smart City.

Vale la pena mencionar que muchas de las ciudades inteligentes existentes llegan a convenios con grandes corporaciones transnacionales para tecnologizarse. Tanto corporaciones como gobierno llegan a acuerdos para este cometido, sin embargo, siempre existe la opción del software libre y la negociación con fabricantes de hardware para adoptar un sistema híbrido, más experimental y menos comprometido con tecnologías específicas. Como en cualquier proyecto de estas magnitudes existen los intereses encontrados, lo importante es no perder de vista que el ciudadano está en el centro del proceso, es la razón de ser del mismo y en todo momento debe resguardarse su integridad y derechos.

Por ende, el proceso para transformar la ciudad debe ser proactivo, con plena participación ciudadana, pero sobre todo, con total transparencia. A continuación enumero cinco conceptos clave que una ciudad inteligente debe tomar en cuenta para considerarse como tal, propuestos por Hugo P. Kuklinski:

  1. Transparencia radical en tiempo real.
  2. Política post-partidaria. Mejor participación comunitaria y plebiscitaria que democracia de partidos.
  3. Una ciudad responsive, adaptada según el dispositivo y la necesidad ciudadana.
  4. La cultura digital como pedagogía del software.
  5. Big data sí. Pero jardines digitales públicos y abiertos, sin acosadores.

Todos estos conceptos generan un contrapeso a los expuestos anteriormente por Cisco, ya que implican un enfoque político, social y humanista que pone énfasis en la cultura digital que moldeará las relaciones y comunicaciones en este nuevo espacio. El ciudadano recupera su esencia, es más que un simple usuario de la interfaz.

Ahora bien, ¿qué significa al día de hoy ser una Smart City? Posiblemente la metáfora orgánica ayude, en principio, a esclarecer la cuestión…

Imaginemos un hábitat análogo a nuestro organismo, que posee un “sistema nervioso” constituido por conexiones alámbricas e inalámbricas, con capacidad sensorial alimentada por sensores electrónicos y un cerebro (centro de procesamiento centralizado o descentralizado de datos) que gestione, analice e interprete la información (big data) que proveen sus habitantes. Bajo esta metáfora la ciudad “cobra vida”, toma un rol sinérgico e interactivo con sus habitantes. Este complejo sistema debe utilizar la información que le brindan sus habitantes para mejorar su calidad de vida, reducir el coste energético y el impacto ambiental, entre otras cosas.

Hacia un Texcoco digital : la puerta a una ciudadanía hiperconectada

¿Cómo sería Texcoco bajo el concepto de Smart City? En el video anterior hago una propuesta visual-conceptual a modo de ejemplo. Lo que se observa en ella es la transformación de la interfaz ciudad en cada etapa del proceso de desarrollo descrito por Cisco. Los que conocen Texcoco podrán percatarse que la imagen inicial muestra el centro de la ciudad en su estado actual, la cual es posteriormente intervenida para simular posibles transformaciones en su plataforma tecnológica.

La gente suele mostrarse reacia cuando se habla de intervenir tecnológicamente su espacio. Esto es comprensible ya que probablemente se generarán ciertas modificaciones en las rutinas cotidianas de los ciudadanos, en sus formas de comunicación o en sus costumbres. En definitiva, el estilo de vida se transforma, tanto en lo individual como en lo colectivo. Dada esta circunstancia, resulta prudente comenzar a experimentar estas transformaciones a nivel hiperlocal, ya que brinda una posición de mayor control, análisis y medición de resultados frente a espacios de mayor dimensión.

Experimentar a esta escala permite hacer ajustes sobre la marcha a través de iteraciones, aumentar la capacidad de respuesta y disminuir las posibilidades de error. Una vez obtenidos resultados satisfactorios es posible escalar el modelo específico resultante para complejizarlo y expandirlo progresivamente.

¿Qué pasa con las costumbres y la cultura local?

Se redefinirán: Una parte de ellas se quedará, una se transformará y otra desaparecerá. El cambio es una constante natural, es la esencia de la vida. Lo importante en este caso es diseñar y guiar el cambio bajo un criterio colectivo en la medida de lo posible; es decir, procurar hacer las cosas de manera consciente y reducir el azar. Pensar en la experiencia colectiva es un buen comienzo, sobre todo en lo relativo a la política y gobierno digital (E-Government).

Una de las directrices importantes a considerar cuando hablamos de realizar una intervención digital en la ciudad es evitar, en todo momento, destruir o menospreciar el legado histórico de la ciudad y sus habitantes. De hecho, la intención jamás es reducirlo, sino todo lo contrario, ampliar ese legado mediante tecnologías para restaurar, intervenir o rescatar ese núcleo cultural, así como actualizarlo o revitalizarlo. Es necesario proponer nuevos caminos para experimentar la tradición y la modernidad en un mismo espacio; para enriquecer las experiencias existentes, amplificarlas y crear otras totalmente nuevas acorde al rediseño de la ciudad.

¿Qué beneficios tendría?

A continuación enlistaré algunos beneficios en los que considero los rubros principales de esta transformación:

Re-planificación del entorno urbano. Debido a los actuales problemas en densidad demográfica, vivienda y áreas recreativas públicas es cada vez más importante y trascendente la planificación del crecimiento y estructuración urbana. En muchos casos podría resultar difícil y costoso redefinir la geografía de un lugar, por lo que, en todo caso, se vuelve más accesible y eficaz redefinir la sensación del espacio, es decir, intervenir de forma “superficial” una zona para modificar el ambiente y experiencia que evoca ese espacio para sus habitantes/usuarios.

Por otra parte, es necesario poner atención en las zonas periféricas de la ciudad, que suelen desarrollarse sin proyección a futuro o estudios de impacto social y ambiental. Es frecuente que dicha situación conduzca a una creciente falta de recursos que obligue a plantear soluciones para un desarrollo sostenible que vaya de la mano con el siguiente rubro en la lista.

– Sustentabilidad y vocación ecológica. Tiene su razón de ser en los problemas ambientales que nos afectan gravemente, como el calentamiento global y la histórica contaminación a la que nos enfrentamos en la actualidad. Por ello es importante reducir el gasto energético al hacer un uso eficiente de los recursos, empezando por adoptar sistemas de transporte público inteligentes, que prácticamente no contaminen  y  sean flexibles y eficaces en su recorrido. Otra medida factible es la incorporación de áreas verdes dentro de las mismas construcciones urbanas, tanto privadas como públicas; ejemplo de ello son los balcones o techos verdes, en los que incluso es posible cultivar alimentos para autoconsumo o comercialización.

También la implementación de sensores para monitorear la calidad del aire, el agua, el estado de la fauna, las condiciones lumínicas y sonoras, la temperatura del aire, la humedad del aire, la temperatura de la superficie, la presión barométrica, vibraciones sísmicas, o para la detección de incendios o fugas de gas, es una medida viable actualmente que contribuye al control y prevención de las condiciones ambientales de una ciudad. Si a ello le sumas mecanismos para capturar energías renovables, como paneles solares que sumen grandes áreas, es posible generar energía que alimente la infraestructura de la ciudad sin provocar un alto impacto ambiental.

– Gestión automática y eficiente de la infraestructura urbana.  Mejorar la movilidad, el tráfico y el aparcamiento urbano son algunos de los problemas que se pueden solventar tecnológicamente mediante la gestión de tránsito informatizada y asistida por sensores de densidad de tráfico, cámaras, semáforos inteligentes y letreros digitales, que en conjunto permiten disipar las zonas con tráfico y redirigir el tránsito local. A su vez, el transporte público debe ser inteligente y flexible, con capacidad para vincularse con medios de transporte externos bajo el principio de interoperabilidad. Por ejemplo, conectándose de manera efectiva con el nuevo aeropuerto para desplazar gente de forma estratégica.

El uso de cámaras y sensores no debe limitarse al control cuidado ambiental y el tráfico, tiene muchas otras aplicaciones. Por poner un ejemplo, es posible emplear sensores sonoros para diferenciar si se ha disparado un arma de fuego o ha habido alguna explosión en la zona a raíz de un accidente. Siendo así, se puede actuar en consecuencia, ya sea que se informe al sistema médico o judicial de manera automática.

Transformación de la calidad de vida. La repercusión que estas medidas tienen en la calidad de vida varían sin duda, ya que dependen de diversos factores. Pero, a grandes rasgos, se puede afirmar que una ciudad menos contaminada repercute en la mejora de tu salud, una ciudad más sustentable repercute en tu economía, una ciudad más eficiente repercute en la optimización y gestión del tiempo del usuario, entre otros ejemplos. En suma, una ciudad inteligente debe ser más dinámica, flexible y funcional cuando se trata de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

E-Gobierno y participación ciudadana. Este es, a mi parecer, el punto crucial para que todo lo anterior tenga un verdadero impacto. La razón es sencilla, en este rubro se gestan los procesos políticos, administrativos y comunicativos que dan solidez al proyecto de cualquier ciudad inteligente porque involucra la integración efectiva de ciudadanos y gobierno. Medidas por implementar en este rubro debe haber un sin fin, no obstante, entre más locales sean mayor será su efectividad. La ciudadanía digital, junto con el e-gobierno, deben construirse de manera transparente, dinámica y efectiva, bajo una suerte de democracia líquida, que cohesione y vincule a los ciudadanos en un entorno más flexible y sensible.

Nuevas plataforma digitales de consulta ciudadana, en tiempo real, deben ser implementadas para materializar un proyecto de esta índole. Quizá el concepto central de dicha plataforma debe ser el plebiscito, no obstante, los trámites gubernamentales pueden ser realizados por este medio para evitar trabas burocráticas y papeleo innecesario. Los sistemas de alertas o notificaciones sobre tránsito, obras públicas, eventos públicos, avances de gobierno, etc, pueden ser gestionados desde aquí. En este sentido, la plataforma debe tener un diseño que incite a la interactividad, ya que la cuestión es reinsertar a la ciudadanía en el diseño y construcción de su espacio político.

Lo ideal es que a su vez sea un foro abierto y un mecanismo de colaboración ciudadana, ya que no toda la responsabilidad debe recaer en el gobierno. La participación ciudadana es fundamental para el buen funcionamiento de una ciudad inteligente y, en un ecosistema digital, esta situación se enfatiza. Recordemos que una función clave de la ciudad inteligente es recolectar datos que los ciudadanos pongan a disposición en el espacio público para mejorar las dinámicas citadinas (en este sentido se deben establecer mecanismos sólidos para resguardar la privacidad del usuario).

Como ejemplo de dinámica digital tenemos la gamificación (gamification) que consiste en aplicar mecánicas de juego en entornos no lúdicos para motivar a los usuarios a involucrarse de manera interactiva. Es una estrategia que puede incentivar a los ciudadanos a contribuir colectivamente en los menesteres políticos y sociales de su localidad.

– Desarrollo económico y oportunidades de negocio. Por último, y no menos importante, las ciudades inteligentes pueden ser un incentivo para el desarrollo económico y la aparición de nuevos modelos de negocio en entornos digitales, entre los que destacan los servicios. No olvidemos además que una obra de las dimensiones de un aeropuerto internacional construye todo un sistema económico a su alrededor que necesitará gente que lo trabaje y expanda.

Si se logra establecer una conexión sólida entre Texcoco (ciudad histórica) y el nuevo aeropuerto es probable que uno de los detonadores económicos sea el turismo en sus diversas vertientes. Una de las medidas que se tendrán que tomar es el rediseño de la ciudad rescatando sus recursos culturales, históricos y naturales existentes, pero a su vez, construyendo todo un entorno artificial apoyado en el potencial digital para expandir y actualizar las experiencias constantemente.

Asimismo, no es imposible que, debido a la cercanía con el aeropuerto, Texcoco pueda ser un escenario turístico de proyección global, que lo mismo construya espacios para la negociación internacional que foros culturales de eco mundial.

¿Cuáles son sus desventajas?

Encuentro tres complicaciones principales que se deben resolver progresivamente, es decir, por fases o etapas que permitan realizar ajustes para mejorar los resultados. Son las siguientes:

– La financiación tecnológica. Los altos costos tecnológicos pueden ser el primer obstáculo en un proyecto de esta naturaleza. En este sentido, los gobiernos suelen llegar a acuerdos con proveedores tecnológicos para minimizar el impacto en el gasto público (siempre y cuando no se comprometa la autonomía de la localidad).

– Uso ético de los datos. Este es uno de los puntos más sensibles e importantes ya que implica el resguardo y correcta utilización de la información que se obtiene de los usuarios por medio de la infraestructura de la ciudad.

– Brecha digital y tecnológica. Es imposible dotar a todo ciudadano de la tecnología necesaria para estar en sintonía con una ciudad inteligente. Es por ello que se debe tener cuidado y aplicar la tecnología con criterio y moderación para no pronunciar la brecha digital. Asimismo, trabajar con tecnologías accesibles a los ciudadanos será lo más adecuado.

En realidad no hay garantías en este tipo proyectos urbanos porque no dejan de ser experimentales y disruptivos. No obstante, mediante ajustes progresivos, existe una alta probabilidad de obtener buenos resultados, siempre y cuando no olvidemos priorizar la vida, después el espacio y al final la tecnología.

¿Qué se necesita para llevarlo a cabo?

Invariablemente, será necesaria la inversión de tiempo, recursos humanos y económicos, voluntad política, pero, sobre todo, disposición, voluntad e involucramiento de la ciudadanía para transformar su entorno en busca de una mejor calidad de vida. De aquí parte todo.

¿Hacia dónde nos llevaría?

La suma de todos los datos obtenidos mediante este cúmulo de nuevas tecnologías nos permitiría acumular y actualizar una gran base de datos de nuestro entorno. El procesamiento de esta inmensa cantidad de información (big data) nos daría indicios sobre posibles riesgos, de manera preventiva, pero también contribuiría a la comprensión de algunas de las problemáticas existentes con la finalidad de implementar soluciones contundentes a las mismas.

En definitiva, se gestarían dos resultados fundamentales al rediseñar la ciudad: el primero de ellos, como ya se mencionó, es elevar la calidad de vida de los Texcocanos; y el segundo, no menos importante, es la posibilidad de proyectar y dimensionar a Texcoco de manera global como una ciudad contemporánea, una urbe cosmopolita, responsiva, sustentable e inteligente en el uso y aprovechamiento de sus recursos.

Texcoco tenga una importancia única de la cual ya hice mención, solo basta recordar como, en tiempos de Netzahualcóyotl, esta localidad fue prolífica al punto de considerarse “la Atenas de occidente” denotando la grandeza cultural de la zona. Ahora, cientos de años después, se abre una nueva oportunidad de conectar esas raíces con el mundo actual.

Abrir las puertas de Texcoco al mundo sería abrir las puertas del mundo a Texcoco, ¿acaso suena mal?

En la imagen podemos apreciar el Centro de Texcoco, esquina de Constitución y Netzahualcóyotl

“SmarTex” – Transformación progresiva de Texcoco en su plataforma tecnológica (propuesta visual-conceptual). Autor: Iván R. Minutti

 


 

Abajo te dejo un par de videos sobre el proyecto del nuevo aeropuerto por si deseas saber más sobre el tema:

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